sábado, 16 de junio de 2012

olmos y cerezos


                                                 A mi abuelo Laureano, in memoriam


Es verano.
Nos acostamos sobre la hierba
a la sombra de un árbol.
Contemplamos las ramas,
no vemos el mismo árbol.
Yo digo que es un olmo,
tú dices que es un cerezo.
Para tí todo son cerezos,
existe una mirada interior.
Aunque te prestara mis ojos
no verías el mismo árbol
sonríes.
Te parece bien que yo vea un olmo
sonríes.
Aunque me prestaras tus ojos
no vería el mismo árbol.
Pasa el tiempo.
Tú ya no estás.
Todos los olmos
se tornan
Cerezos.


Jorge Espina, http://apologadelaluz-jorgeespina.blogspot.com



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