lunes, 10 de noviembre de 2014

... vivir ebria


   Reconocido mi naturaleza viciosa: necesito vivir ebria. Si no es de alcohol que sea de té, de café, de ácido fosfórico, de tabaco muy fuerte... Esto no está mal ni está bien. Esto demuestra, simplemente, que algunos no pueden vivir. Quiero decir, sólo después de haber tomado diez cafés y tragado varias pastillas de "revitalizantes cerebrales" puedo respirar con libertad, andar sencillamente por las calles sin que el deseo de matarme se haga imperioso.

   El error está en querer sentir una dicha extrema o un total abatimiento. Los estados neutros de mi vigilia sobria -hechos de una leve angustia y una sorda ansiedad- me son insoportables. Soy trágica, admitámoslo. Todo lo que me sucede tiene que llevar el rótulo de "peligro de muerte".





Alejandra Pizarnik, fragmento del 12 de agosto de 1962 de "Diarios", Lumen, 2010




4 comentarios:

  1. Interesante texto, Un beso, Mónica.

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  2. Vivir empastillada es vivir fuera de la realidad, es no vivir.

    Buen texto, crudo, real.

    Beso

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  3. El texto de esta señora da para escribir una tesis en psicología.
    Hay existencias que se retuercen como el tronco de una glicinia.
    Besos.

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