martes, 2 de junio de 2015

...te van a escribir mis huesos


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Cuando te voy a escribir
se emocionan los tinteros:
los negros tinteros fríos
se ponen rojos y trémulos,
y un claro calor humano
sube desde el fondo negro.
Cuando te voy a escribir,
te van a escribir mis huesos:
te escribo con la imborrable
tinta de mi sentimiento.

Allá va mi carta cálida,
paloma forjada al fuego,
con las dos alas plegadas
y la dirección en medio.
Ave que sólo persigue,
para nido y aire y cielo,
carne, manos, ojos tuyos,
y el espacio de tu aliento.

Y te quedarás desnuda
dentro de tus sentimientos,
sin ropa, para sentirla
del todo contra tu pecho.

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra
que yo te escribiré.


Ayer se quedó una carta
abandonada y sin dueño,
volando sobre los ojos
de alguien que perdió su cuerpo.
Cartas que se quedan vivas
hablando para los muertos:
papel anhelante, humano,
sin ojos que puedan serlo.

Mientras los colmillos crecen,
cada vez más cerca siento
la leve voz de tu carta
igual que un clamor inmenso.
La recibiré dormido,
si no es posible despierto.
Y mis heridas serán
los derramados tinteros,
las bocas estremecidas
de rememorar tus besos,
y con su inaudita voz
han de repetir: te quiero.






Miguel Hernández, fragmento de "Carta"
http://www.poesi.as/mh3810.htm



7 comentarios:

  1. ¡Que bien escribía el puñetero!

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  2. Otro poemazo que desconocía...

    Gracias.

    Besos.

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  3. Un placer haberme pasado por tu espacio.
    Saludos.

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  4. Se escribe para la nostalgia...para revivir el beso, estas cartas que hoy han hecho crisis, y que Hernández, el cabrero, convirtió en poemas. Un abrazo. Carlos

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  5. Desde luego emociona¡¡ Besos, Mónica¡¡
    Y buena semana¡

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